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Buenas Prácticas en la Inclusión Social

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Las rentas básicas y la inclusión social Imprimir E-Mail
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Juan Miguel Inquieta
Responsable de Inclusión Social
Instituto Navarro de Bienestar Social

Se me ha pedido que hable sobre el derecho de ciudadanía a que se garantice unos ingresos mínimos de supervivencia. Necesariamente debo tratar el tema desde la perspectiva de cómo se realiza en Navarra, por ser lo que conozco y por haber sido pionera y modelo en la implantación de la Renta Básica y en la planificación de actuaciones para luchar contra la exclusión social.
 
El tema de la Renta Básica admite abordajes múltiples, que precisarían de mucho tiempo y espacio para sintetizarlos. Me voy a permitir únicamente señalar algunos puntos que nos sirvan de reflexión:
 
Pretendo situar la Renta Básica en el marco de las intervenciones integrales para la inclusión social; definir la Renta Básica en Navarra con incidencia en las particularidades que considero destacables; hacer referencia a dos instrumentos metodológicos que consideramos imprescindibles para la aplicación de todas las medidas inclusivas; señalar las dificultades y aspiraciones que tenemos para el desarrollo de la Renta Básica en nuestra Comunidad y compartir con vosotros unas reflexiones en torno a lo que nos preocupa en el ámbito de la inclusión social.

1.- El Plan de Lucha contra la Exclusión Social (PLES) en Navarra comenzó a aplicarse en el año 1998; sin embargo, muchas de las medidas que proponía se venían ya desarrollando desde hacía mucho tiempo y de forma más o menos estructurada. Por ejemplo, existían medidas para combatir la pobreza, entendida sólo como carencia de recursos económicos, basadas en la filantropía y en principios próximos a la caridad cristiana; podrían calificarse como “limosnas”. El efecto práctico de estas ayudas era escaso ya que, al agotarse éstas se reproducía la situación anterior porque se había intervenido en los síntomas, en los efectos, en lugar de hacerlo sobre las causas que producían la pobreza. De este modo creábamos la clase social de “pobres oficiales” (tan útiles en una concepción liberal de la sociedad), pasivos, sumisos… y sobre cuya situación no se planteaba ejercer una intervención reinsertadora.
 
 Esta concepción restrictiva de la pobreza y la falta de eficacia en la manera de combatirla cambió sustancialmente al pasar a ser considerada como un elemento más del conjunto de circunstancias que conforman lo que se comenzó a llamar exclusión social.

[...]

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