Graciela Malgesini Directora del Proyecto, Departamento de Intervención Social Cruz Roja Española El marco ideológico del Seminario fue perfilado en breves, pero precisos trazos, por Carlos Payá, Vicepresidente de Cruz Roja Española y Presidente de Cruz Roja de Madrid, quien resaltó la importancia de la lucha por la inclusión social de todas las personas y recordó que la última Asamblea General había dado el mandato de orientar prioritariamente la intervención social bajo este principio. Por lo tanto, señaló, las Buenas Prácticas son un medio eficaz para aprender de las experiencias existentes y conseguir los mejores resultados en nuestro trabajo a favor de la inclusión social. A continuación, Estrella Rodríguez Pardo, Directora del Departamento de Actividades y Servicios de la Oficina Central de Cruz Roja Española, coincidió en el énfasis puesto por Payá y destacó la importancia de este Seminario, como una vía a seguir para salir del ostracismo en el que, a veces, se cae en las ONG. Resulta fundamental, aclaró, compartir el conocimiento y las experiencias que funcionan con los demás, para lograr un mayor avance en el trabajo conjunto contra la exclusión social.
Manuel Porras, Subdirector de la Dirección General de Acción Social del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, expuso el proceso europeo en el que se están desarrollando los Planes de Acción para la Inclusión Social, en cada uno de los 15 países miembro. Señaló que estamos ante una oportunidad histórica, porque este proceso de la Unión Europea es parte del fortalecimiento del pilar hasta ahora menos desarrollado (en relación con el económico y el político): el pilar social. De su exposición, destacamos especialmente la importancia que tiene el Objetivo 4, “Participación de todos los agentes sociales”, que en nuestro caso concierne a todo el universo en el que trabajan las ONG. Porras indicó que, para los nuevos PNAIN 2003-2005, la Comisión Europea había dado unas reorientaciones en el sentido de enfatizar la importancia de la igualdad de género, la participación y autoexpresión de las personas afectadas, así como la incorporación de los inmigrantes, como colectivo potencialmente vulnerable. Como en el caso anterior, este nuevo PNAIN contendrá una selección de Buenas Prácticas por parte de ese Ministerio. El punto de vista filosófico sobre la importancia de las Buenas Prácticas en los proyectos de inclusión social fue aportado por la sugerente y crítica exposición de Pedro Cabrera, Profesor del Departamento de Trabajo Social y Sociología de la Facultad de Ciencias Humanas, de la Universidad Comillas de Madrid. Cabrera comenzó alertando sobre los problemas que podían encerrar los procesos, criterios y condiciones de la selección de unos ejemplos que pretendieran una vocación moralizante. A veces, dijo, se otorgan medallas no a quienes lo hacen mejor, sino a los que más se adaptan al statu quo, a los menos contestatarios y a los que más satisfacen a los financiadores (por ejemplo, aquellos que hacen “más”, con “menos” recursos). Aquí realizó una gráfica comparación con aquellos libros de texto infantiles del siglo pasado, que mostraban al “niño perfecto”, obediente y atento a todas las normas posibles, frente a los otros niños anti-ejemplares, que se divertían, se distraían o divagaban en sus sueños. Otros peligros de la selección de Buenas Prácticas pasarían por considerarlas como una mera operación de marketing o prestigio, como fomento del paternalismo técnico (certificándose un premio que no corresponde a un cambio o innovación sustancial en el progreso de las personas implicadas, pero que está expresado en un formalismo tecnicista que convence a los seleccionadores) o como oferta de modelos que, en buena medida, son difícilmente replicables fuera de contexto. [...] 
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