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Buenas Prácticas en la Inclusión Social

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La inserción laboral de personas ex reclusas: dificultades y avances Imprimir E-Mail
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Esther Pascual Rodríguez
Abogada

La visión que voy a aportar en esta ponencia viene derivada del ejercicio de la abogacía en el ámbito penal y penitenciario que vengo desarrollando desde hace años y desde la convivencia y el acompañamiento que hacemos con personas que salen de prisión en un piso de acogida. Esto quiere decir que mi versión es limitada, pues para tener una visión global y completa de la situación habría que escuchar también a los demás operadores jurídicos y sociales, lograr entender las dificultades que surgen desde diversas instancias a la hora de poner en marcha la reinserción de personas que salen de prisión.

Yo voy a hablar desde la perspectiva de la persona presa que sale de prisión, siendo necesario desarrollar las consecuencias de adaptación de la vida en ese espacio cerrado, para entender luego las dificultades, no sólo estructurales de reinserción a las que se enfrenta, sino también las dificultades personales que debe vencer para acceder al mercado laboral. Para ello dividiré mi ponencia en tres apartados: primero desarrollaré las consecuencias de adaptación de la vida en prisión, en segundo lugar, las dificultades que tienen los ex reclusos para reinsertarse y resocializarse y, en tercer lugar, propondré una serie de conclusiones para llegar a los avances.

Las consecuencias de adaptación a la cárcel

La cárcel hoy por hoy y a pesar de los intentos humanizadores del derecho penal y de la pena, sigue siendo un medio hostil y cerrado, en el que uno se ve privado de libertad y en el que debe acatar en todo momento una serie de reglas, horarios y pautas. Ingresar en los denominados “centros penitenciarios” supone una ruptura con el mundo exterior, una paralización en el crecimiento o desarrollo personal, afectivo y laboral.

La prisión dispone de actividades sociales y culturales, de gimnasio, de talleres productivos y de escuela. El problema es que no todos los reclusos pueden acceder a esos medios, o no están motivados para hacerlo. A parte de esto hay que tener en cuenta que la única facultad de decisión que tienen los presos es decidir si utilizan esos medios o no, fuera de eso, lo demás les viene impuesto.

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